FICHA DE CRÍTICA
Despelote se convierte en un retrato de la cultura de un país que se alegró por un mundial, pero que tuvo que convivir con otras realidades fuera de eso. No es un título que divierta por su jugabilidad, sino que busca jugar con ese bichito nostálgico y la experiencia tan realista que muchos hemos vivido de pequeños (y adolescentes).
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