Despelote es un juego que ofrece un trozo de vida al jugador. Y como jugador tomamos conciencia de que el único juego que hay en Despelote es el “Fifa” que a veces jugamos en la tele de la familia(y lo único que tiene logros). Es un Walking simulator de un niño pero no es infantil. En dos horas ofrece clase de narrativa impresionante que no es para todos, porque se aleja de lo tradicional que se considera un videojuego. Pero no puede haber un mejor medio para expresar lo que pretende.
Bem Feito logra su cometido, el hecho de crear una atmosfera tan incomoda que te da miedo, sin trucos como jumpscares me parece digno de mención. El trabajo de Casemiro Azevedo con el sonido es notable. El lore creepypasta que rodea el juego original está bien planteado tratando temas de salud mental y el comportamiento inducido.