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A Pretty Odd Bunny. La obsesión por el bacon6 min read

13 de diciembre de 2021 4 mins de lectura

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A Pretty Odd Bunny. La obsesión por el bacon6 min read

Los últimos días los he pasado jugando a una pequeña propuesta de plataformas desarrollada por AJ Ordaz Games: A Pretty Odd Bunny. Se trata de la primera obra de este estudio colombiano compuesto únicamente por AJ Ordaz y se encuentra disponible en todas las plataformas. La versión jugada para esta review es la de Nintendo Switch.

A Pretty Odd Bunny nos pone en la – suave – piel de un conejo con una particularidad muy especial: le encanta el bacon. El problema es que nuestro protagonista no tiene ningún tipo de pudor en aniquilar toda la población de cerdos con tal de alimentarse, cosa que su comunidad no comparte e intenta evitar. Recorrer los diferentes escenarios evitando obstáculos y escondiéndonos del resto de conejos hasta llegar al cerdito del final será nuestro objetivo en este videojuego.

Están locos estos conejos

Evitando miradas indiscretas

A Pretty Old Bunny en esencia es un juego de plataformas con toques de sigilo. Nos moveremos en entornos bidimensionales saltando de plataforma en plataforma, pero sin la posibilidad de atacar o acabar con los enemigos; tendremos que ocultarnos. Todos los conejos de la comunidad intentarán evitar que acabemos con los cerdos y tendremos que avanzar evitando sus miradas ya sea sorteándolas o escondiéndonos en puntos clave del escenario.

Al inicio el juego parece un plataformas simple, pero a medida que avanzamos por los niveles y mundos, el abanico de mecánicas se incrementa. Tendremos a nuestra disposición máscaras con las que podremos evitar a los enemigos, globos para volar e incluso afrontaremos fases especiales en las que nos perseguirán enemigos o tendremos que ir dentro de vagonetas en una mina al más puro estilo Donkey Kong. El buen diseño de niveles y la variedad de mecánicas hacen que la mayor parte de los 80 niveles de A Pretty Odd Bunny sean muy disfrutables y nos dejen un gran sabor de boca. El punto negativo de este aspecto es que los últimos consisten en un reciclado de niveles ya jugados anteriormente, pero con más obstáculos. No es el primer videojuego que encuentro que usa este recurso y es algo que no aprecio.

En cada fase encontraremos además una pequeña moneda que tendremos que recoger si queremos desbloquear fases ocultas. En ocasiones será muy sencillo encontrarla, pero habrá fases en las que tendremos que desviarnos mucho e incluso sacrificar una vida para recogerla.

Nuestro conejo es alérgico a las zanahorias. ¡Mucho cuidado!

Simpático y sangriento

Visualmente A Pretty Odd Bunny apuesta por unos escenarios simples en cuanto a diseño, pero llenos de color. Definiría el apartado gráfico como ‘cute’ de no ser por las divertidas escenas de violencia cada vez que nuestro conejo de ojos rojos se acerca a un cerdo. A la vista está que hay juegos más potentes, pero A Pretty Odd Bunny no necesita más para agradar y complacer al jugador ya que lo que puede faltar de potencia gráfica queda suplido con un gran diseño de niveles. Además, se percibe que el desarrollador ha puesto mimo en su videojuego al introducir personajes extra que realizan divertidos comentarios que ayudan a la construcción del mundo de nuestro conejo.

Jugar a A Pretty Odd Bunny es una experiencia divertida, pero el gameplay cuenta con alguna que otra aspereza que resulta molesta y frustrante. La principal es la aleatoriedad de las colisiones. El juego es extremadamente cruel en algunos puntos, en los que es suficiente rozar la esquina de un obstáculo para que nuestro conejo muera, pero en otros se permite tocar de forma descarada a un enemigo y no pasa nada. Esta incoherencia perjudica al jugador que no tiene claro cuando – y cuánto – debe ser preciso sus movimientos. Este problema se evidencia en el segundo mundo, donde hay que esconderse de muchos enemigos y puede suceder que nos descubran con vernos un pelo o que nos dejen pasar pese a vernos totalmente.

No me lo esperaba

Diversión, pero también bugs

A Pretty Odd Bunny es una propuesta que logra su objetivo: ofrecer diversión plataformera sin demasiadas pretensiones. He pasado unos días muy agradables recorriendo los diferentes niveles que ofrece el videojuego y además creo que encaja perfectamente en el formato de Nintendo Switch. Es un juego que se presta a jugarse de forma portátil en diferentes sesiones más que de una sentada.

Sin embargo, hay una pega importante que es imposible pasar por alto. La versión de Nintendo Switch tiene muchos, y muy serios, bugs. No sé si es cosa del propio videojuego, ya que no he probado las versiones de las demás consolas ni Steam, o del port, pero es habitual que el juego se quede congelado y nos lleve directamente al menú. No es algo que suceda puntualmente, sino constantemente, siendo extraño poder jugar más de cuatro o cinco partidas sin problemas. Es una pena que una experiencia tan notable y tan bien trabajada se vea empañada por este problema. Yo lo he disfrutado igualmente, pero admito que ha puesto a prueba mi paciencia, especialmente cuando completas un nivel difícil y el juego se cierra y toca repetirlo.

Conclusión

A Pretty Odd Bunny es una grata experiencia y gustará a los que busquen juegos de plataformeo sin demasiadas pretensiones. No es un juego que revolucione el género, pero por un bajo precio ofrece un buen número de niveles que nos mantendrá pegados a la pantalla unas 5 horitas. Además, todo el lore del videojuego, centrado en un conejo obsesionado con el bacon es tremendamente divertido. Su punto negativo son los constantes y preocupantes bugs presentes en la versión de Nintendo Switch.

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Pese a mi continua obsesión con la literatura, los videojuegos y el deporte, logré acabar mis estudios de filología. Resido en Italia y adoro la pizza.

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